La finca de Xavier Padró está al lado del Monasterio de Santa Maria de Santes Creus, una de las joyas del arte medieval catalán. Bien cerca, encontramos una finca con viñas emparradas. No es una terreno plano y abierto, sino que podemos ver diferentes alturas, integradas en el bosque. De esta tipografía de paisaje, se llama terrazas y tiene la dificultad añadida de acceso pero, por el contrario, es una tierra muy fértil y excepcional, a pocos metros del Riu Gaià. En estos terrenos, no había viña, sino campos de avellanos que habían sido abandonados. Hace cinco años, Xavier y su hermano decidieron plantar viñas de la variedad Macabeo.  Han incorporado también el sistema de regadío y no han necesitado ni labrar la tierra porque es muy rica en nutrientes.

Castell d'Or

Xavier, cooperativista de la Bodega de Vila-rodona, está inmerso ahora a las tareas de poda. Arquitecto de profesión, apasionado del campo y del trato respetuoso en la vida natural, combina las dos profesiones con mucho de esfuerzo. Se nota al instante que además de amar la viña, aprecia poder convivir con la naturaleza, fusionarse con ella y trabajar a su ritmo. Toda su producción es ecológica. Solo llegar, ya ha visto un faisán camuflado. Hay que tener la vista muy entrenada para ver los animales en simbiosis perfecta con su entorno. También lo visitan jabalíes, corzos, y zorros. Y cuando se pone el sol, los patos que vuelven volando por encima del río. Trabaja en ecológico en una finca donde  no había habido previamente viña pero ellos lo están haciendo crecer con dedicación y paciencia.

Poda de la viña en invierno Poda de la viña en invierno.

La poda es una parte importante del ciclo de la viña, permite reducir la parte negativa de la cepa y limitar su crecimiento natural, facilitando el ciclo vegetativo de la planta. Como consecuencia, se mejora la calidad de la uva y su rendimiento para  cuando llega el momento de la vendimia. La poda también permite dar la forma conveniente cuando la planta es joven y en los posteriores años, mantenerla para favorecer un crecimiento correcto del cultivo.

Xavier ha hecho una gran tarea de poda, pero  todavía quedan cepas con sarmiento. Son largas y potentes, señal de que su viña crece con fuerza. El año pasado cosecharon unos 3.000 kg y el anterior unos 6.000. Efectivamente, en2020, algunos de sus cepas se vieron afectados por el Mildiu y por eso, espera que el 2021 lleve una cosecha mucho más próspera. “Emprender es llevar pero la satisfacción cuando ves los frutos es muy grande”, explica.

Y de este esfuerzo y amor por la tierra surgen los cavas Premium que posteriormente, comercializa Castell d’Or, como por ejemplo el Cava Castell d’Or Orgànic, completamente ecológico y que ha sido reconocido con la medalla de Oro a los Premios Vinari 2020. Este cava es puede adquirir a través de las tiendas especializadas y la tienda en línea.